quinta-feira, 1 de abril de 2010

EL SIGNO

                     
                                  EL SIGNO


No hables a todos de las cosas bellas y esenciales.
No arrojes margaritas a los cerdos.
Desciende al nivel de tu interlocutor, para no humillarle o desorientarle.
Sé frívolo con los frívolos...; pero de vez en cuando, como sin
querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma
de su frivolidad, el pétalo de rosa del Ensueño.
Si no reparan en él, recógelo y vete de su lado, sonriente siempre:
es que para ellos aún no llega la hora.
Mas, si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia,
y aspira su blando aroma, hazle en seguida en discreto signo de inteligencia...
Llévale después aparte; muéstrale alguna o algunas de las flores
milagrosas de tu jardín; háblale de la Divinidad invisible que nosrodea...
y dale la palavra del conjuro, el Sésamo, ábrete!, de la verdadera Libertad.


Amado Nervo
Livro: Plenitud.

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